ADQUIERE "EL MITO DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA"

domingo, 15 de abril de 2018

"Estalinismo electoral" (Revista Proceso, 15 de abril, 2018)

John M. Ackerman 

La sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que ordena la incorporación de Jaime Rodríguez Calderón a la boleta presidencial no tiene pies ni cabeza desde un punto de vista jurídico. Los magistrados Felipe Fuentes, José Luis Vargas, Mónica Soto e Idalfer Infante simplemente le regalaron al Gobernador nuevoleonés con licencia las 16 mil 656 firmas que le faltaban para alcanzar los 866 mil 573 apoyos ciudadanos necesarios para registrar su candidatura. 

Los mismos jueces electorales reconocen en su sentencia (SUP-JDC-186/2018 y su acumulado SUP-
JDC-201/2018) que El Bronco no alcanzó el número de firmas requeridas por la ley y que además cometió graves irregularidades en el proceso de reunir sus apoyos ciudadanos. 

Para muestra un botón: por lo menos 11 mil 748 de sus supuestos apoyos son de personas que aparecen en el “padrón electoral” pero que no fueron incorporados a la “lista nominal” de votantes porque los ciudadanos correspondientes nunca recogieron sus credenciales de elector en las oficinas del Instituto Nacional Electoral (INE). 

Es decir, es materialmente imposible que esas personas hubieran expresado su apoyo a Rodríguez Calderón, porque jamás recibieron las credenciales que les permitieran hacerlo. Nos encontramos frente a un indicio contundente de la comisión del delito de tráfico de datos personales, con la probable complicidad de funcionarios del propio INE. Lo mismo ocurre en el caso de Margarita Zavala, quien presentó también 13 mil 358 firmas de personas que nunca recibieron sus credenciales de elector. 

Aun con las evidentes irregularidades en el proceso, los magistrados recurren al argumento espurio de que supuestamente el INE le violó a Rodríguez Calderón sus derechos de audiencia y al debido proceso...

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lunes, 9 de abril de 2018

"El presidente pasmado" (La Jornada, 9 de abril, 2018)

John M. Ackerman

El presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Enrique Peña Nieto, se mantiene atrapado en un pasmo absoluto desde que Donald Trump firmó, el pasado 4 de abril, su pronunciamiento enviando la Guardia Nacional a la frontera con México. El inquilino de Los Pinos no ha anunciado una sola acción o decisión en respuesta a la abierta agresión militar de Washington, aderezada con una retahíla de epítetos y chantajes de parte del ocupante de la Casa Blanca hacia la nación azteca.

El discurso pronunciado por Peña Nieto en cadena nacional el jueves, 5 de abril fue pura demagogia. El Presidente defendió su supuesto compromiso con "salvaguardar nuestra soberanía y la dignidad de los mexicanos", aun cuando se ha dedicado a vender los activos de la nación durante todo su sexenio, y señaló que su gobierno supuestamente "ha defendido todos los días los derechos de los mexicanos en Estados Unidos", aun cuando su gobierno en realidad ha dejado a los migrantes mexicanos en un estado de total abandono.

Peña Nieto también recurrió a referencias huecas a la "grandeza", el "orgullo", la "dignidad" y la "gran historia y cultura de México", así como al presente supuestamente "dinámico", "vibrante" e "innovador" de la nación. Finalmente, el esposo de Angélica Rivera le extendió la mano a Trump y le rogó al magnate neoyorquino a canalizar sus "frustraciones" a otra parte.

En su discurso, Peña Nieto no aludió a ninguna declaración específica de Trump. "Me refiero a los acontecimientos recientes que afectan la relación entre México y Estados Unidos", afirmó, de manera pusilánime, el Presidente mexicano. No hubo señalamiento alguno con respecto a la orden emitida el día anterior para militarizar la frontera, ni respuesta a los agresivos chantajes de Trump con respecto a la supuesta necesidad de que México endurezca su política migratoria hacia América Central a cambio de la posibilidad de la ratificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la continuidad de la Iniciativa Mérida y otros apoyos estadunidenses al gobierno mexicano (véase: https://bit.ly/2JgfDz2)...

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martes, 3 de abril de 2018

"Elecciones históricas" (Revista Proceso, 1 de abril, 2018)

John M. Ackerman 

Las elecciones del domingo, 1 de julio tendrán lugar en exactamente tres meses. En 91 días se celebrará uno de los comicios más importantes en la historia de México. No sólo se disputarán más de 18,000 cargos públicos (desde miles de regidores municipales hasta la Presidencia de la República) sino que también el pueblo mexicano tendrá la oportunidad de enviar un mensaje al mundo con respecto a su dignidad republicana, su capacidad organizativa y su consciencia social. 

¿Somos tan pacientes, pasivos y desorganizados como dictan los estereotipos de Hollywood sobre los mexicanos? ¿O seremos capaces de llevar a cabo una enorme revolución silenciosa en las urnas para botar a los corruptos y defender la soberanía nacional? 

La moneda todavía está en el aire. 

Durante las próximas semanas, el gobierno y los medios del régimen harán todo lo posible por desalentar la participación ciudadana y desanimar a los potenciales votantes. “Todos son iguales”, nos dirán. “No salgas a la calle porque podría haber problemas”, advertirán, “mejor quédate en casa con el futbol y los amigos”. Hará falta mucha valentía y perspicacia ciudadana para poder romper con las intensas campañas de desinformación, miedo y distracción que nos esperan en los próximos días. 

En general, la tasa de participación electoral en México deja mucho que desear. Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de 2006 solamente votó 58.5 por ciento de la lista nominal. En 2012, la participación subió un poco, pero aun así solamente emitió su sufragio 63 por ciento de los potenciales votantes. Durante las elecciones legislativas “intermedias” de 2009 y 2015, cuando no hubo elección presidencial, la tasa fue aún más baja, de 44 y 47 por ciento respectivamente. En las elecciones para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, en 2016, solamente votó 28 por ciento de los electores. 

Lamentablemente, el grupo demográfico que menos vota son los jóvenes. En particular, el grupo de personas entre 20 a 29 años son quienes demuestran menor interés en participar en la elección de sus gobernantes, con una participación de solamente 53 por ciento en 2012 y de apenas 36 por ciento al nivel nacional en 2015, de acuerdo con estudios realizados por el Instituto Nacional Electoral (INE)...

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lunes, 2 de abril de 2018

"Elecciones 2018: ¿Se respetará la voluntad popular?" (Diálogos por la Democracia, TV UNAM, 1 de abril, 2018)

"DIÁLOGOS POR LA DEMOCRACIA"
TODOS LOS DOMINGOS A LAS 19:30 HORAS 
EN TV UNAM

PROGRAMA 1: 
"ELECCIONES 2018: ¿SE RESPETARÁ LA VOLUNTAD POPULAR?"
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